Música para banquetes de boda: la batalla de los decibelios.

Cuando actuamos en bodas y fiestas, Retroversión es sobre todo una orquesta especializada en actuar y animar durante la fiesta con barra libre, donde se pone el broche final a un día tan especial y único.

Pero a menudo nos preguntan por la posibilidad de poner música grabada durante el almuerzo o la cena de su boda, como un servicio adicional respecto al directo durante el baile. Y creo que esta idea obedece a un deseo común en casi todas las parejas de añadir todos los detalles posibles a la celebración, sin detenerse a pensar si esos detalles realmente van a aportar algo al evento o incluso si van a restar.

Nosotros disponemos de un equipo de sonido suplementario para complacer a los novios, pero advertimos del resultado: el equilibrio entre la música y la conversación de los comensales es harto delicado.

Habitualmente la primera, suave y con el objetivo de sonar de fondo, se queda tan atrás que los novios o algún amigo o familiar cercano piden que se suba. De hecho, nadie parece estar haciendo caso a esa lista de reproducción que tan concienzudamente estuvieron confeccionando el novio junto a ese amigo un poco friki que sabe tanto de chill out.

Entonces los invitados, cada vez más desinhibidos por otro lado, empiezan a elevar el volumen de su conversación (el mal llamado “tono”) y vuelve a dejar de oírse la música; te vuelven a pedir que la subas y se establece un círculo vicioso, una “guerra de decibelios” que acaba por incomodar a unos y dejar insatisfechos a otros.

Musica para amenizar una comida

Dicho esto, hay dos posibilidades para reproducir esa música, según las características del salón:

  1.  Que se escuche por un conjunto de altavoces repartidos por todo el salón de bodas. Se consigue un sonido más equilibrado y homogéneo respecto a las mesas de los comensales.
  2. Que se escuche sólo por un par de altavoces. En este caso las mesas más cercanas a estos altavoces se quejarán del volumen de la música, mientras que las más alejadas apenas la oirán.

 La música durante el cóctel, donde además de temas pinchados también se suelen contratar bandas de Jazz o donde Retroversión realiza su acústico de grandes éxitos, es otra cosa. Los invitados están de pie y se mueven, aunque sea para cazar ese canapé que tanto les ha gustado o su primo, el que siempre se sienta a la mesa ya sin hambre, les ha recomendado. Además, generalmente se procura hacer al aire libre, con la mejora acústica que esto provee al no haber rebotes, por lo que el resultado suele funcionar muy bien.

Canciones para el banquete de boda

Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, es recomendable que la elección de los temas que sonarán se haga pensando que ritmos más sosegados crearán un ambiente más tranquilo. Música cásica, Jazz o música brasileña podrían ser tres buenas opciones, que obviamente dependerán sobre todo de los gustos de los novios.

En definitiva, hay que preguntarse antes de tomar una decisión sobre este particular, ¿Los invitados se darán cuenta de la música mientras están charlando y comiendo en la mesa? Y si llegan a darse cuenta, ¿Podrán distinguir qué temas están sonando y disfrutar de ellos sin llegar a dejarse las gargantas o sentirse abrumados por el ruido?

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